Las conchas de los cangrejos,
langostas y otros crustáceos contienen una fibra no digestible
que se llama Chitosan. Extraída y tomada en forma de suplemento
en las comidas, esta fibra no digestible facilita la perdida de peso.
Chitosan hace que las moléculas
de grasa en el tracto intestinal se unan (atracción molecular
de hasta 12 veces mas de su peso), acumulando tantas moléculas
juntas, que la grasa es demasiado grande para ser absorbida por el intestino
y pasa por el cuerpo sin ser digerida.
Diferentes estudios han demostrado que tomando Chitosan se baja de peso.
En un prueba llevada a cabo para comprobar su eficacia, las personas
que tomaron Chitosan durante un mes, junto con una dieta de calorías
controlada, perdieron una media del 8% de su peso corporal. Esto significa
16 libras para una persona de 200 libras.
Chitosan no es absorbido
por el sistema circulatorio en la sangre, esto quiere decir que no produce
los efectos secundarios que mucha gente experimenta con prescripciones
de medicamentos para perdida de peso.
Chitosan no es recomendado
para personas que tiene alergia al marisco o para mujeres embarazadas
o lactando.